Un viaje al mundo desconocido de los metadatos musicales

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El pasado 16 de noviembre de 2023, la Sala P62 acogió un evento único que fusionó la música contemporánea con la inteligencia artificial, ofreciendo una experiencia enriquecedora para los asistentes.

Con la colaboración de MusicData UPC, EinESS, Digitalfems e Intacta music, el programa incluyó tres propuestas diferentes: una clase magistral sobre las metadatos musicales, a cargo de Gonçal Calvo, Head Innovation BMAT; una mini hackatón para aprender cómo debería ser un algoritmo de recomendación musical «gender friendly» con expertas de la música y la tecnología, y un concierto experimental de AnnaOtta con La.Fumero, donde presentaron su último trabajo.

A continuación, se explican las principales conclusiones de la clase magistral sobre las metadatos musicales.

La sesión comenzó con una fascinante clase magistral a cargo de Gonçal Calvo, Head Innovation BMAT. Calvo destacó que «esto de los metadatos no es un mundo muy sexy, está en el backstage de la industria de la música, pero es necesario que los conozcamos». Con su experiencia en el campo de la tecnología musical, reveló todos los secretos de los metadatos musicales, aportando claridad sobre un tema a menudo opaco para quienes no están familiarizados con él.

Los metadatos son la etiqueta invisible que da sentido al universo musical digital, permitiendo a los usuarios navegar y descubrir nuevas obras. «Cuando hablamos de metadatos en la música, nos referimos a todo lo que habla de una canción (título de una canción, autor, bits, etc.), cualquier cosa que nos describa ese objeto», afirmó Calvo. Desde la identificación de artistas hasta la gestión de los derechos de autor, Calvo mostró cómo estos pequeños datos son cruciales para el funcionamiento del mundo de la música en la actualidad.

En el campo de la música, encontramos diversos tipos de metadatos, como los editoriales, de identificación y descriptivos, que fueron explorados en profundidad durante la clase magistral, revelando cómo estas etiquetas proporcionan información vital sobre las canciones, desde los títulos hasta los autores y los géneros.

  1. Metadatos editoriales: Estos metadatos nos permiten buscar e identificar la música, incluyendo el título, álbum, autor y otros detalles relevantes. Por ejemplo, en plataformas como Spotify, estos metadatos complementan el archivo de audio, proporcionando información sobre la pieza musical antes de su reproducción.
  2. Metadatos de identificación: Aunque menos evidentes, los metadatos de identificación son cruciales. Si nos consideramos a nosotros mismos como personas que tenemos un nombre y un documento de identidad, los metadatos de identificación funcionan de manera similar en el mundo musical. Estos son los códigos que permiten el seguimiento y la identificación de la información musical, incluyendo identificadores propios y estándares internacionales.
  3. Metadatos descriptivos: Este tipo de metadatos sirve para describir las características sonoras de una pieza musical. Pueden ser tan creativos como podamos imaginar, clasificando elementos como el estado de ánimo, el género musical y otros aspectos que definen la composición.

El mundo de los metadatos musicales es una red compleja que implica diversos actores y procesos. Como dice Calvo, «hay una telaraña de datos que circulan en varias direcciones, reflejando la naturaleza intrincada de la industria musical moderna».

¿Quién genera esta red de datos y cuáles son los agentes involucrados en el proceso? Calvo nos ofrece una visión integral: «por un lado, tenemos los propietarios de los derechos, el autor o autora, el letrista, el artista, el intérprete, etc., cada uno vinculado con la editorial o el sello discográfico». Estos actores se reúnen en entidades de gestión de derechos, que facilitan la explotación de estos activos y aseguran que los derechos se administren adecuadamente.

Sin embargo, la cadena de valor no es tan sencilla, ya que Calvo señala que «esto no sucede de manera independiente, sino que hay una capa intermedia, que participa de esta cadena de valores y hace que llegue al consumidor final, como agregadores, hubs de licencias, plataformas de metadatos, entidades de gestión de derechos, etc.». Esta capa intermedia es crucial para conectar a los propietarios de los derechos con el consumidor final, que puede ser cualquier persona que use la música como fuente de entretenimiento o en una actividad económica.

En definitiva, el proceso de generación y gestión de los metadatos musicales implica una interacción compleja entre diversos agentes de la industria, todo con el objetivo final de permitir que la música llegue a los oyentes y asegurar que los derechos de los creadores sean respetados.

En el proceso de medición y transmisión de la información sobre las obras musicales, se utilizan diversos códigos de identificación, cada uno con su función específica e importancia. Como indica Calvo, «la información la podemos escribir en texto o identificarla a través de un código para identificar a los actores involucrados en una canción, como la ISNI, que es como el DNI de la música». Esta comparación con el documento nacional de identidad resalta la relevancia de la ISNI (International Standard Name Identifier) como identificador único y global tanto para autores individuales como para entidades corporativas que participan en la creación y distribución de obras de todo tipo, desde personas músicas hasta escritoras, artistas visuales, productoras y muchas otras.

En el caso de los autores, se utilizan dos códigos relevantes: el IPI, que pertenece al creador y es generado por la entidad de gestión a la que está vinculado, y el ISWC, que pertenece a la obra y sirve como una especie de matrícula inmutable y única. Esto permite una identificación precisa e indexable de las obras, facilitando su explotación y la comunicación entre las diferentes partes interesadas.

Por otro lado, Calvo hace referencia al «mundo de los masters«, donde cada nueva interpretación de una obra tiene su propio código, conocido como ISRC. Estos códigos son esenciales para los derechos conexos, que son los derechos de explotación del master de una obra. Esto significa que, para publicar un master, es necesario solicitar primero el ISRC correspondiente, asegurando una gestión adecuada de los derechos asociados a cada interpretación.

Así, los códigos de identificación como la ISNI, el IPI, el ISWC y el ISRC juegan un papel fundamental en el seguimiento y la gestión de las obras musicales, asegurando una correcta identificación de los autores, las obras y las interpretaciones, y garantizando la protección de los derechos de explotación asociados a cada una.

La complejidad de los metadatos es intrínseca y esencial en la era digital, donde la cantidad de datos crece exponencialmente. Por ejemplo, en Spotify se cargan más de 5000 nuevas grabaciones cada día, «y todo este volumen de música debe ser almacenado, clasificado e indexado adecuadamente», afirma Calvo. El papel clave de los metadatos se hace evidente en este contexto, ya que permiten organizar y facilitar el acceso a este vasto catálogo musical.Los metadatos son fundamentales para responder a desafíos como la navegación eficiente de un catálogo infinito de canciones sin necesidad de conocer los detalles específicos. En este sentido, «las bibliotecas musicales han incorporado la inteligencia artificial mediante modelos de deep learning para analizar y extraer descriptores de bajo y alto nivel de las pistas musicales», explica Calvo. Este enfoque ha sido un avance significativo en áreas como las recomendaciones musicales, donde los metadatos descriptivos indexados y navegables han facilitado la mejora de las recomendaciones personalizadas.

Otro ejemplo de la importancia de los metadatos es el uso del audio fingerprinting, una técnica que proporciona un resumen matemático de una canción asociado a su audio, permitiendo la identificación precisa de la música que se reproduce en tiempo real. «Esto tiene implicaciones importantes en la gestión de los derechos de autor y el monitoreo exhaustivo de canales de radio, televisión y otros medios», añade Calvo.

Aunque los metadatos asociados a la música digital facilitan la identificación de las obras, todavía hay desafíos en el tratamiento y asociación de los datos con los titulares de los derechos. Es crucial poder relacionar correctamente las reproducciones con sus autores y titulares de los derechos para garantizar una distribución justa de los ingresos generados por la música.

En definitiva, los metadatos no solo son una herramienta para organizar y gestionar la música digital, sino que también son esenciales para garantizar la transparencia y la justa compensación de los creadores y los titulares de los derechos en la era digital.

En el sector musical, la transmisión y estandarización de los datos, así como la distribución equitativa de los ingresos en la industria musical contemporánea, es un aspecto crucial para la gestión eficiente de los derechos y la distribución equitativa de los ingresos. «Por ello, se han desarrollado estándares como los DDEX para facilitar este proceso», explica Calvo.

Los estándares DDEX establecen protocolos específicos sobre cómo deben transmitirse los datos y cómo deben gestionarse los royalties asociados. Esto permite garantizar una comunicación coherente y uniforme entre las diferentes partes involucradas en la cadena de valor de la música, desde los creadores hasta los consumidores.

En cuanto a los formatos de los datos, existen diversas opciones como Excel, CSV o datos enmascarados en archivos de audio, y su elección depende del contexto y del tipo de uso previsto. Aunque no todos los metadatos son obligatorios, «es esencial asegurar que la información se transmita de manera completa y precisa para evitar problemas en la distribución y el pago de los derechos de autor», afirma Calvo.

BMAT está inmersa en diversos proyectos innovadores destinados a mejorar la gestión y la eficiencia de los metadatos en la industria musical.

Uno de ellos es el MatchingLearning, que tiene como objetivo principal mejorar la efectividad de las herramientas de identificación de obras mediante el uso de la inteligencia artificial. A través de algoritmos de IA avanzados, aspiran a superar los desafíos actuales en la identificación precisa de las obras basada en metadatos. Cada día, BMAT procesa un volumen impresionante de 25 billones de transacciones para la distribución justa de los derechos de autor.

Otro aspecto importante en el que BMAT está trabajando es en la agrupación de metadatos que actualmente no están bien conectados. Esta tarea es fundamental para una gestión más eficiente de los datos y para una mejor comprensión del valor de la música desde una perspectiva concreta.

Además, BMAT también está impulsando proyectos como el Music 360 Digital Platform, que busca evaluar el valor real de la música a través de su plataforma digital. Este proyecto representa un esfuerzo continuo para comprender mejor el papel de los metadatos en la valoración de la música y en la mejora de su distribución y comercialización.

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